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La etapa de educación primaria

Con la asistencia a la escuela primaria, el niño comienza a convertirse en ciudadano de un mundo mucho más amplio. A  medida que se independiza de la familia, los compañeros y profesores adquieren más influencia y puede establecer relaciones fuera del hogar.

            A los seis años el niño inicia su educación primaria. Aunque  ya ha asistido a clase durante la etapa de  infantil, la estructura de estos primeros cursos es menos rígida  y el trato al niño es más personalizado, por lo que el primer año de educación primaria es diferente.

 

            Se exigirá del niño que acepte las reglas dictadas por una autoridad externa y que dedique la mayor parte de su tiempo a la tarea de aprender. De repente, el niño tiene menos tiempo para jugar  y disfrutar del que tenía en los años preescolares, y debe adaptarse a unas reglas fijas de enseñanza que amplían los límites establecidos en el hogar.

            Al igual que los niños de infantil, los de primaria son activos y entusiastas. Por tanto, no es de extrañar que, a menudo, les sea difícil controlar su energía desbordante para cumplir las normas de buena conducta en la ikastola o colegio y en el hogar. Además, en esta etapa pueden hacerse evidentes ciertos trastornos de oído, de vista, de aprendizaje, de atención y de hiperactividad. En el ambiente más flexible del hogar o de la etapa infantil, es posible dedicarse a solucionar estos problemas, adaptándose a la situación individual del niño, pero en la etapa de primaria no es así. No obstante, los problemas deben ser identificados y tratados.

            Para integrarse en la escuela, es imprescindible que el niño supere los límites del yo y que se integre en el grupo de un modo ya consciente. Esa integración no depende solamente de la escuela, para el niño será de gran ayuda contar con el apoyo de y la confianza de los padres.

            Una vez transcurrido un tiempo de escolarización, es conveniente que padres y profesores se reúnan para intercambiar impresiones sobre la personalidad del niño.

            Puede ser fuente de orgullo para los padres observar los logros del hijo y su buena integración en un mundo más amplio, pero al niño estos nuevos horizontes en los que se mueve le pueden causar ansiedad. A medida que el pequeño se adentra en campos nuevos y desconocidos, y que tal vez los padres no aprueban, éstos pueden sentir que pierden el control sobre su hijo. Pero no es así. Los padres desempeñan un papel crucial en la orientación del niño durante estros años de tremendo desarrollo físico y psicosocial.

                        La creciente independencia del hijo  puede ser favorable para los padres, en especial cuando la comparan con las continuas demandas de los hijos que aún están en edad preescolar. Aunque quizás sea fácil dejar que el niño, cada vez mas independiente, se las arregle por sí mismo, hay que procurar establecer con él una relación abierta y confiada, y cultivarla constantemente si se desea contar con ella en los turbulentos años de la adolescencia.

            Es conveniente buscar la compañía del niño, discutir con él sus intereses y compartir actividades. La estrecha comunicación que se mantenga durante estos años será de indudable valor en el futuro.

 

Desarrollo de la personalidad y la conducta

            Al iniciar los estudios primarios, algunos niños pueden sentir cierto temor, si bien la mayoría acepta el reto con un cierto orgullo. No obstante, la escuela crea en el niño expectativas en cuanto se refiere al aprendizaje y a su conducta social.

            Poco antes de comenzar la etapa de primaria, la mayoría de los niños puede pensar con lógica acerca de cosas concretas que les suceden en la vida cotidiana, pero entre los seis y doce años, su forma de pensar y de memorizar es mucho más elaborada. Aprenden a clasificar conocimientos y aumenta su capacidad de retentiva, lo que les permite mantener en la cabeza varias ideas relacionadas mientras resuelven problemas más complejos.

            También aumenta durante estos años su capacidad de tener en cuenta las opiniones de otras personas. Aprenden a adaptar sus puntos de vista a los demás y no suponen  que todo el mundo comparte sus conocimientos e intereses.

            Por primera vez, entienden que la madre y el padre tienen otras cosas en la vida que ocupan parte de su tiempo lo que contribuye a desarrollar su poder de persuasión. Aprenden a sacar conclusiones cuando se enfrentan a datos incompletos y descubren la manera de coordinar dos significados diferentes pero relacionados, elemento importante para entender chistes, metáforas y ciertas reglas gramaticales.

            Durante los años escolares, los amigos y los hermanos desempeñan un papel muy importante en la integración del niño en la sociedad. Puede aprender mucho de ellos en cuanto se refiere a la competitividad y la cooperación, así como también acerca de la conformidad y la independencia.

            La influencia de otros niños puede ser de tanta importancia o incluso mayor que la de los padres, en parte porque los niños juegan en condiciones de igualdad y les es más fácil entenderse entre sí. La opinión de un amigo puede proporcionar al niño una alternativa a aquello que está acostumbrado a oír de sus padres, y esto puede causarle conflictos psicológicos.

            Es posible que los padres y los hermanos tengan puntos de vista diferentes de los que tengan los profesores y compañeros de clase. Este conflicto puede suponer un problema para un niño en edad escolar que desea ser aceptado y querido por todas las personas que conoce, incluidos los adultos y otros niños. No obstante, cuando las normas de los hermanos y los amigos no concuerdan con las de los padres, el niño suele sentirse más inclinado a seguir las de sus hermanos y amigos.

            La etapa de primaria es el primer ámbito social que la mayoría de los niños debe afrontar sin ayuda directa de la familia. Cuando el niño se integra en un grupo de amigos, se encuentra con ciertos elementos importantes, como la popularidad y el liderazgo. En esta edad, el niño en general desea ser popular, y teme que sus compañeros de grupo le dejen de lado.

Anuubis